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domingo, 4 de julio de 2010

Coney Island y pendientes azules

¡Hola!
 En este post enciclopédico vais a daros cuenta de por qué ir a Coney Island fue lo que más me gustó de mi reciente visita a Nueva York (bueno, eso y la strawberry cheesecake).
 La zona de Coney Island siempre había sido famosa por ser la playa de New York (con permiso de esa Rockaway Beach tan querida para los también neoyorquinos Ramones), pero la apertura del parque de atracciones Luna Park a principios del siglo XX la convirtió en un lugar de lo más especial. El parque tomó su nombre de la nave que protagonizaba su atracción más exitosa, 'Viaje a la Luna'. La nave no era un cohete real, sino que simplemente un vehículo que batía sus alas, pero... los viajes al espacio no eran más que una fantasía en aquella época y tampoco le podemos pedir más fidelidad científica al asunto.

domingo, 27 de junio de 2010

Collar con cadena dorada y cristal verde y todo es relativo

Cuando era pequeña creía en la justicia poética. Eso de que la vida terminaría dándole a cada uno lo que se merece y si éramos buenos, al final acabaríamos encontrando nuestra justa recompensa en forma de felicidad.
Pero la justicia poética no existe. Hay gente buena a la que todo el tiempo le pasan cosas horribles y gente horrible a la que sólamente le pasan cosas buenas. Y hay personas que se tienen que ir cuando casi casi acaban de llegar a este mundo. Eso me cuesta mucho aceptarlo, pero la única manera que tengo de entenderlo es pensar que si todo eso es así es para que nos aferremos a los buenos momentos como a un clavo ardiendo y para que hagamos que cada segundo cuente. Vivimos en un equilibrio precario. Lo que hoy tenemos mañana puede haberse esfumado. La vida no te recompensa con nada, la vida sólo se abre camino pase lo que pase. Y continúa. Está en nuestras manos obtener lo mejor de ella.
De manera que todo es relativo. Yo, que suelo volver una y otra vez sobre lo que hice mal, voy a perdonarme mis errores y a olvidarme de hoy, por lo menos hasta mañana.

domingo, 6 de junio de 2010

Collar de flores de tela y los recuerdos

Ahora que estoy de mudanza me he dado cuenta de la relación que tengo con los recuerdos. Conservo muchísimas cosas que vistas por ojos extraños se pueden considerar basura, pero para mí están inevitablemente ligadas al momento en el que pasaron a ser mías. El sobre de azúcar del primer café que me tomé con el que hoy es mi marido, entradas de museos y cines, programas de teatro, pulseras que me regaló gente que me importa pero ahora ya están rotas, posavasos, figuritas y muchíiiiiiiiiiisimas fotos. Todos esos instantes están en mi memoria, pero cuando abro las cajas y veo esos pequeños tesoros no puedo evitar sonreir. Y no puedo ni quiero desprenderme de ellos. Y no quiero que se me olvide ni perderme ni un segundo de mi vida. Quiero estar despierta y atenta cuando esté en un concierto y suene la música de mi grupo favorito, cuando comparta una cena con mis amigos y cuando me siente con los ojos cerrados en un banco para que me de el sol en la cara.