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sábado, 29 de mayo de 2010

La curiosa fascinación por el horror y otro collar



¿Alguna vez os ha pasado que habéis encontrado una cosa que de tan mala que es, se da la vuelta y se vuelve buena?
Siempre me quedo enganchada los fines de semana con los telefilmes de sobremesa; alguna vez me he descubierto a mi misma a las tantas de la mañana viendo la teletienda y pensando "vaaaaya, una sartén para hacer tortitas con forma de corazón, ¡la necesito!" y confieso que he estado a punto de comprar el pro-juicer; en ocasiones le he robado a mi madre sus novelas de Johanna Lindsey; no puedo apartar los ojos si veo un vídeo de Tokio Hotel; a veces lloro con "Entre Fantasmas" y...¡ME ENCANTA EUROVISIÓN!. Me parece fascinante...

jueves, 6 de mayo de 2010

Diadema de fiesta ( o no)

Me voy a poner folkórica.
Hoy quiero confesar que a veces tengo ausencias.
Tengo una capacidad prodigiosa para poner el mundo en pausa y quedarme capturada por "el momento". A veces es como si todo se detuviera para que yo lo aprecie mejor y de repente sólo existimos el objeto de mi contemplación y yo.
La perfección me aburre. Soy una abanderada de las causas perdidas.
Me gustaría ser una mujer de rompe y rasga, pero hay quien me ha dicho que con este carácter no voy a ningún lado y que tarde o temprano me comerán las moscas. Y pese a todo, creo que soy fuerte. Me he caído y vuelto a levantar como unos diez millones de veces.

jueves, 29 de abril de 2010

Pendientes azules y alegria de vivir

artesania bilbao pendientes azulesMi vida la escribe un guionista con un sentido del humor muy particular. O eso, o alguien me sigue con una cámara oculta. Alguna gente cree que fabulo, pero los que pasan tiempo conmigo, saben que soy como un imán para situaciones absurdas. ¿Cómo se explica si no que, estando en la puerta de mi trabajo con una compañera, se me acerque un hombre de mediana edad, sonriente, como si me conociera de toda la vida y cuando ha rebasado con creces la distancia de seguridad, me diga "eres profesora de matemáticas, seguuuuuuuro" y se largue tan pancho dejándome con un palmo de narices?; ¿o que otro hombre se siente frente a la mesa de mi despacho (amigas, no confundirse con el término, no soy una ejecutiva agresiva), lance un eructo que hace temblar los cimientos de la tierra y a continuación se ponga a hablar de operaciones financieras?.