Hoy quiero confesar que a veces tengo ausencias.
Tengo una capacidad prodigiosa para poner el mundo en pausa y quedarme capturada por "el momento". A veces es como si todo se detuviera para que yo lo aprecie mejor y de repente sólo existimos el objeto de mi contemplación y yo.
La perfección me aburre. Soy una abanderada de las causas perdidas.
Me gustaría ser una mujer de rompe y rasga, pero hay quien me ha dicho que con este carácter no voy a ningún lado y que tarde o temprano me comerán las moscas. Y pese a todo, creo que soy fuerte. Me he caído y vuelto a levantar como unos diez millones de veces.