En los salones de belleza no les vendría mal un poco de psicología, creo yo. De vuelta de mi chocoterapia he tenido que parar en la farmacia a comprar tiritas y mercromina para taparme las heridas que me ha dejado el comentario de la esteticista. He heredado algunas virtudes de mi madre, pero tengo que confesar que en lo que se refiere al pecho, he salido más a mi padre...Ahora bien, ¿era necesario que mientras me decía "relájate, este tratamiento te va a sentar genial" terminara con un "que sepas que el cacao es reductor, en el pecho no te pongo, ¿verdad?"?
August & Real Life
Hace 2 semanas