
¡Qué curiosa
capacidad tenemos los
seres humanos para lanzarnos de vez en cuando de cabeza al
abismo en contra de todos nuestros instintos de
supervivencia!. ¡Cuántas veces en mi vida he ido directa a donde sabía que iban a herirme y he recibido
golpes que me han vuelto la cara del revés!. Y yo, que toda la vida me las he dado de
digna, Escarlata O´Hara de todo a cien, siempre he procurado llorar mis
penas donde nadie pudiera verme. Recogía los trocitos de mi
dignidad y los recomponía como podía en la
soledad de mi cuarto. Y luego estaba el
humor, el mejor mecanismo de defensa. No hay nada como reírse de uno mismo.