Una de mis series favoritas, si no mi serie favorita, de televisión de todos los tiempos es "A dos metros bajo tierra" (os dejo el enlace a una de las canciones de su banda sonora y os recomiendo encarecidamente que la veáis si tenéis oportunidad). A lo largo de cinco temporadas, cuenta la evolución de los miembros de la disfuncional y a la vez tremendamente humana familia Fisher. Dueños de una funeraria, viven, mientras son espectadores de la muerte y van realizando una búsqueda honda de su yo verdadero, cada uno a su manera. En todas partes, en todo momento, todo, siempre tiene un final. Pero quizá sea eso lo que hace la vida tan genial. Lo fantásticamente inasible y efímera que resulta. Estamos aquí y eso es lo que cuenta.
Holiday and Heatwaves
Hace 2 semanas